¿Que nos enseña realmente la Biblia?
Lo que nos enseña realmente la Biblia es que en ciertos momentos de nuestra vida sentimos la necesidad de reflexionar y de volver sobre el pasado para comprender «como hemos llegado hasta aquí».
A veces , ciertos recuerdos resultan borrosos. Podemos entonces preguntar a algunos testigos para intentar recomponer los sucesos que tuvieron importancia para nosotros, pero esos testigos no siempre están conformes entre si, ya que cada uno recuerda el pasado en función de su mentalidad y de sus intereses del momento.
Puede suceder también que encontremos algunas huellas del pasado; no nos entregan directamente lo que paso, pero nos permiten encontrar algunos sentimientos anteriores: fotografías, poesías, cartas…
Recogiendo todos estos elementos, a veces tan diversos, sabemos muy bien que nunca podremos reconstruir de forma acabada lo que paso en nuestra cabeza, y eso es lo esencial. En efecto, nuestra finalidad no es reconstruir la historia por la historia, sino ver con claridad nuestra situación presente recordando las etapas de nuestra evolución interior.
Eso es la Biblia traspuesta al nivel de un grupo.
La Biblia es una interpretación de la Historia
Cuando recordamos sucesos pasados, nos preocupamos de descubrir la clave para comprenderlos. Por tanto, intentamos interpretarlos para discernir su sentido.
Esta inerpretacion influirá evidentemente en nuestra manera de contar las cosas. Según nos encontramos en un momento de éxito o de fracaso, los hechos no se nos presentaran de la misma manera. Ni los relataremos del mismo modo. Esto no quiere decir que sean falsos los relatos diferentes que podamos hacer. Simplemente, lo que hemos hecho ha sido destacar nuevos aspectos que solo pueden ser comprendidos en determinadas circunstancias.
Siempre se comprenden las cosas después. Mientras la vida sigue su curso, nunca acabamos de comprender lo que pasa. Lo que va sobreviniendo a lo largo de toda la existencia trae continuamente una luz nueva sobre lo precedente.
También la Biblia es un retorno continuo a ciertas instituciones fundamentales recogidas sin cesar, reinterpretadas sin fin a la luz de acontecimientos nuevos. Para los cristianos, el acontecimiento capital que arroja una luz decisiva sobre el pasado del pueblo de Dios es el advenimiento de Jesucristo.
Pero si Jesús proyecta una luz única sobre la Biblia, esto no quiere decir que nosotros hayamos acabado ya de comprenderla. Para ello necesitamos toda nuestra vida. Mas aun, la humanidad necesita de toda su historia para captar la profunda de lo que estaba en germen desde el principio. Es la encina la que hace ver que es la bellota, la que da su interpretación definitiva.
La Biblia es la historia de la humanidad, una historia de amor
Desde el comienzo, Israel comprendió la historia como la de un encuentro con Dios , el Dios que ama al hombre y lo llama para que se una con el.
Encontrarse con uno en profundidad es una cosa difícil y que exige tiempo. Todos nos hacemos enseguida nuestra pequeña idea de los demás, en función de nuestros gustos y de nuestros deseos, pero el otro nunca es ni mucho menos lo que nosotros nos imaginamos . La vida se encarga de demostrarlo. Esto puede ser fuente de decepción, pero la perdida de ciertas ilusiones puede ser también fuente de un descubrimiento maravilloso. Así, el amor apasionado que arroja a dos seres uno en brazos del otro puede dar lugar a continuación o bien al odio o bien a un amor mas rico todavía. Solo la historia nos dirá lo que ha ocurrido.
Pero esta historia depende de nosotros. Podemos cerrarnos al otro, negarnos a verlo tal como es, preferir nuestro sueño. Entonces el fracaso es inevitablemente… a no ser que el otro nos ame lo bastante para ayudarnos a superar finalmente todos los obstáculos.
Esta es la historia del pueblo de Dios que nos cuenta la biblia. Sus redactores nos ofrecen los documentos que van jalonando el desarrollo de un encuentro entre el hombre y Dios. Para el hombre, este encuentro es terriblemente difícil. En efecto, prefiere hacerse de Dios una idea que responda a su deseo espontaneo. Le cuesta trabajo aceptar la aventura del descubrimiento del verdadero Dios, con todo lo que esto supone de renuncia a su tendencia mas instintiva: tenerlo todo y tenerlo enseguida; tener a Dios como alguien que le garantice la vida y el éxito, sin riesgo alguno. Pero el que no quiere arriesgarse no podrá conocer nunca la aventura embriagadora del Amor.
La Biblia nos cuenta como el pueblo elegido ( como nosotros mismos ) no cesa de apartarse de Dios, pero muestra también como el amor que Dios nos tiene es mas fuerte que nuestra debilidad, viene continuamente a buscarnos , se deja descubrir a través de los acontecimientos. Con una paciencia maravillosa va tejiendo esta historia de amor, incluso cuando el hombre siente la tentación de dejarse caer. Manifiesta finalmente el esplendor de ese amor en Jesús, aque en quien Dios hace brillar plenamente su luz.
Ese es el sentido que se deduce de los recuerdos del pasado contenidos en la Biblia. Esa es la reinterpretación final de la historia humana ( y por tanto de nuestra historia particular ) que se nos propone aceptar por la fe.
Libro humano, libro escrito por hombres, la Biblia es de antemano un libro de espiritualidad.
La Biblia es un libro religioso distinto de los demás
Desde luego que la Biblia es un libro religioso. En ella todo esta centrado en Dios. El es su personaje esencial, el que habla, con quien se habla , de quien se habla.
Pero la Biblia posee un rasgo único que la diferencia de todos los otros grandes libros espirituales de la humanidad: en ella la revelación divina se inscribe en el universo humano. No nos traslada a un mundo distinto.
La Biblia propone reconocer a Dios en nuestra historia concreta
A veces, algunos espíritus muy religiosos han rechazado la Biblia. No pueden aceptar la idea de que el Señor trascendente se diera a conocer a los hombres a través de una historia tan terrenal y tan limitada como era la del pueblo judío. ¿Como admitir que de un grupo humano tan pequeño haya salido una revelación valida para todos los hombres?
Pero este pequeño pueblo es el reflejo de nuestra humanidad entera, la que esta esperando ante todo comer, beber, amar, vivir con un mínimo de libertad. Y a esta humanidad es a la que Dios se dirige para invitarla a la plenitud de vida.
Por eso el Dios de la Biblia no es ni el Dios de las grandes religiones ni el Dios de los pensadores. Es el Señor que se da a conocer como el amigo del hombre, que se interesa por el mas perdido, lo mismo que antes se intereso por una cuantas tribus que erraban por el desierto o que estaban sometidas a las duras condiciones de los trabajadores extranjeros.
